El “fenómeno” de los sellos negros en los alimentos procesados y bebidas ha empezado a revertirse en el sur del continente americano. Argentina es un ejemplo reciente, tras presentar ante el Congreso una ley que busca derogar el sistema de etiquetado frontal, al menos en el modelo de octágonos que comenzó años atrás en Chile. Según el gobierno argentino (administración de Javier Milei), la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable —conocida como ley de etiquetado frontal— se basa en un modelo de cálculo de nutrientes incorrecto y diseñado deliberadamente para que casi todos los productos de supermercado carguen con estos sellos, como ha ocurrido en otros países latinoamericanos. ¿Qué argumentos se invocaron? veamos: No incentiva la creación de productos más saludables. El esquema es binario (lleva sello o no) lo que impide que mejoras graduales —como reducir algo de azúcar o grasa— tengan efecto inmediato. Esto desmotiva a las empresas a reformular sus productos d...